BIENVENIDOS AL BLOG OFICIAL DEL GRANMA FUTBOL - FUNDADO EL 5 DE SEPTIEMBRE DE 2007
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Pelota de Trapo

Cuando fuimos a la tienda de deportes y nos paramos en la puerta yo no lo podía creer… tantas cosas referentes al fútbol, tantas camisetas, que por ahí no eran muchas, pero para mí, era un paraíso; yo tendría seis años o algo así y nunca había tenido ni siquiera un par de medias referentes a algún equipo…
En esa época el campito era una fiesta si alguien conseguía, algún esporádico día, una pelota de goma de aquellas… ¿se acuerdan?, la mayoría de las veces jugábamos con las bolsas de la basura… les poníamos diarios, que recolectábamos de todos los chicos del barrio y no sabes… hasta que alguno le daba un patadón, la rompía y se le empezaban a salir los diarios; y… al principio teníamos que suspender los partidos… pero después nos avivamos y nos llevábamos bolsas y diarios de repuestos… que locura aquello y no sabes como la pasábamos, era el momento del día que uno necesitaba como el agua para sobrevivir…
Ese día me acuerdo yo cumplía seis años… ¿sabes porque me acuerdo? porque la abuela pocha me decía que ya era mayorcito, jeje; y mi viejo me dijo que me iba a comprar un regalo de cumpleaños y que iban a ser unas medias de fútbol, después, volviendo a casa, me enteré que fueron las medias porque era lo único que te podías permitir, imagínate, si vivíamos en una casita que cuando llovía había más agua adentro que afuera… pero a mí no me importaba, yo era feliz, y más esos domingos que me sentaba a tu lado para escuchar los partidos por radio nacional… era el mejor momento de la semana sin duda.
Cuando salí de la tienda no pude evitar que una lágrima se me escapara por el ojo izquierdo, entonces salí corriendo para mostrarles a los chicos mi regalo de cumpleaños… mi primer regalo de cumpleaños, sin duda el regalo más bonito que jamás había recibido…
A las dos semanas de aquel extraordinario día, estábamos jugando en el campito de Doña Clotilde y uno de los chicos le pegó a la “pelota” con la punta de la zapatilla que tenía agujereada y podes creer que la bolsa y los diarios se desparramaron por toda la cancha… cuando le miramos la punta del pie… tenía las uñas que parecía el tigre del circo que se había ido del pueblo la semana pasada… ¿para qué?… lo empezamos a cargar con que no se cortaba las uñas y todo eso, vos sabes que los niños cuando quieren son muy crueles… demás está decir que Juancito, era muy pobre, como todos… y se puso a llorar desconsoladamente… no lo podíamos parar, intentábamos pedirle perdón pero estaba desolado, entonces me fui atrás del arco y fabrique otra pelota… agarre la bolsa, le puse el diario… y pensé que seguramente pasaría lo mismo, entonces en un acto que hasta hoy me pregunto porque lo hice tan instintivamente, me saque la media que me había regalado mi viejo, la del pie izquierdo, la llene con diarios y ahí nació para nosotros la pelota que nos acompañaría durante toda esa infinita tarde futbolera… “la pelota de trapo”, ¿sabes cómo jugamos ese día?, parecía que jugábamos mejor y todo, lo chicos se animaban a pisarla y la pasábamos mas entre nosotros… fue inolvidable, cuando terminamos me di cuenta que la media estaba rota, ¿cómo le explicaba ahora esto a mi papá?
De camino a casa iba pensando… ¿qué le decía a mi viejo?, pensaba que me iba a castigar porque había usado aquel regalo para el que él había ahorrado y había puesto tanto cariño… cuando le conté como habían sucedido las cosas… me miro fijo y con un gesto sobrio y pasional… me pidió que lo acompañara a mi habitación… yo, que en ese momento sentía que se me venía el mundo encima, agache la cabeza y lo seguí desconsolado, esperando el castigo inminente… cuando llegamos a la puerta de la habitación… me dijo con tono suave y cariñoso… “ hijo estoy orgulloso del acto que has tenido hoy con Juancito y con todos tus amigos, les has demostrado a ellos y a ti mismo, que tu pasión por el fútbol y la amistad va más allá de todo lo imaginable, espero que este momento lo recuerdes para toda tu vida y te sirva en momentos en que la vida te plantee situaciones parecidas, eres pequeño, pero con el tiempo entenderás que lo que has hecho hoy es algo que siempre llevarás en el corazón… tanto tú como todos tus amigos… ahora entra a tu habitación y mira encima de la cama… hay algo que te espera”.
Ante mi perplejidad por aquella situación y la sorpresa de haber escuchado a aquel hombre tan rígido y firme hablarme con tanta suavidad y tanto cariño, entre en mi habitación… y encima de la cama me encontré con mi verdadero regalo de cumpleaños… ¡la pelota de futbol más linda que había visto en mi vida!

Una Oración

Querido dios

A veces se me da por pensar cómo será el Paraíso. Ya sé, Dios, ya sé que no va cualquiera, ya lo sé. Pero pongamos que uno se ha portado más bien que mal. Y que finalmente la cosa tiene premio.

¿Qué pusiste vos del otro lado? ¿Cómo será el asunto? ¿Será un único Cielo para todos? ¿Andaremos todos juntos, encontrándonos y despidiéndonos después? ¿O será más bien algo hecho como a medida, una especie de Cielo personal, para que uno vaya y le ponga lo que más le gusta, como cuando uno es chico y tu vieja te pregunta de qué querés la torta de cumpleaños? O a lo mejor son las dos cosas: en la calle te encontrás con todos, y tu casa la armas a tu gusto


Vaya uno a saber. Pero por si acaso, y supongamos que uno pueda hacer peticiones, yo ya tengo dos preparadas. Las tengo de memoria, por si acaso en el momento de rendirte cuentas me trabuco y se me piantan.

Primero: no quiero que transmitan los partidos. Te lo pido por favor. Nada de estar comiéndome los codos . Ya me banqué bastantes amarguras acá abajo, la pucha. Aparte, mirá si pasa algún delegado tuyo y me manyan puteando al lineman o al perro ese que acaba de errar un gol hecho. Y después se me arma un lío de novela con vos, y yo qué sé, ponéle que me rajan.

Y lo otro es que haya una cancha. Una cancha posta, ¿sabés? Con el pastito bien verde y parejito. Capaz que ahí nadie juega. Capaz que andan todos en otra, cantando, tocando el arpa, vos debés saber. Aunque no haya con quién juntarse a patear, a mí no me importa. Pero que la cancha esté. Y que haya un balón, claro. Porque si voy al Cielo quiero hacer lo que más me gusta en la vida. Y otra cosa: que en la cancha llueva, porque con lluvia es más lindo. ¿Te imaginás? El trotecito corto. El agua resbalándome por la jeta. El olor al pasto mojado. La bola cortita y al pie. ¿Qué más se te puede pedir, decíme?

No te pido más nada, Dios. Lo demás que sea como vos dispongás. Pero por favor, en serio, por favor: que la cancha esté.

Futbol 5

Hay cosas que, para jugar al fútbol 5, hay que tener en cuenta. Sobre
todo en estos momentos:
- El que arma un fútbol 5 el mismo día que juega la Selección no tiene
agua en las venas: tiene Ser Citrus.
- La vestimenta no es un tema menor. Es, casi, la clave. De abajo hacia arriba:
Pies. Los botines deben ser de color negro o gris. El rojo, amarillo y
violeta está prohibido. El botin blanco es un caso especial: el
jugador que, poseyendo calzado blanco, no sea la figura indiscutible
de la cancha será sancionado con la no participación en los próximos
cinco encuentros, y será puesto inmediatamente en la categoría del
Falta Uno. Jugar con las topper de lonita -ahí sí se permite blancas-
es una demostración de coraje. El que juega con las lonitas
indefectiblemente es el jugador más talentoso de la cancha, lagunero,
gran tirador de caños y absolutamente intrascendente. Lo bancamos. Las
medias de fútbol no se usan hasta las rodillas, como los jugadores de
verdad. Por algo estás jugando al fútbol 5 y no estás en Sudáfrica:
asumilo. La gente que usa canilleras en el fútbol 5 debería tener
directamente un patrullero que lo esté esperando en la puerta para
propinarle un correctivo apremio ilegal.
Torso. Tremendo este tema. Al igual que para observar un partido de
Argentina, usar la camiseta oficial-actual de la Selección después de
los quince años no merece ni discusiones: está mal y debería estar
prohibido. La camiseta de la Selección debe tener siempre,
mínimamente, un Mundial de atraso. Si vas a usar la actual, si sos tan
piedra para hacerlo, al menos tené la decencia de que no tenga el
nombre de ningún jugador (un señor panzón de 42 años con la remera que
dice Messi, de verdad, me deprime la semana). El jugador que "tiene el
equipo completo" de cualquier club, selección o lo que sea, será
invitado a mirar el partido desde afuera hasta que terminen de jugar
los adultos que entendieron que madurar no es joda. Es preferible
jugar cuatro contra cuatro, a jugar con un boludo, porque cinco contra
cuatro y un boludo da la falsa idea de igualdad: no hay igualdad
porque el boludo tiende a desnivelar. La camiseta de Brasil e
Inglaterra están prohibidas. Me chupa un huevo qué pariente tuyo viva
ahí, ¿tá?
Cabeza. Del cuello para arriba, no hay nada permitido. Lo bueno es que
el FAV (Futbolista Amateur con Vincha) es recuperable. Hay que apuntar
todos los cruces, justamente, a la vincha. Al tercer rodillazo en la
sien no la usa más.
- El/la que crea que esto que voy a decir es machismo no entendió
nada: el que lleva una novia/mujer/amante/loquesea a un partido de
fútbol 5 con sus amigos se le deberían suspender las garantías
constitucionales básicas. Debería declarárselo directamente ciudadano
de la Edad Media, con todas las prerrogativas del caso: se lo podría
eventualmente matar con una espada o prenderlo fuego por brujería,
ahí, en la canchita. Y esto no es machismo, no es que pase una cosa re
interesante en los partidos, sino justamente lo contrario: la mujer se
aburre porque los partidos entre los pibes son malísimos para toda la
Humanidad, excepto para esos 10 que están ahí. El Que Lleva a la
Novia, además, generalmente: a) es infiel y/o cornudo; b) si es jefe,
maltrata a sus empleados; c) juega siempre adelante, baja hasta mitad
de la cancha sin marcar y putea a sus compañeros; d) es gorila; e) si
vino en auto no te lleva a tu casa.
- De los que hacen goles en una canchita de fútbol 5 y se los dedican
a las novias que llevaron a verlo, prefiero no hablar porque no quiero
promover el gatillo fácil.
- Porque los goles, salvo el último si "golgana", en fútbol 5 no se festejan.
- En el fútbol 5 no existe el foul. Qué raro, pensarán ustedes,
¿entonces vale provocar fracturas expuestas a troche y moche? No,
tranqui. Al no existir autoridad superior, el foul se cobra por
consenso o confesión del autor (o de cualquiera de sus compañeros).
Cuando alguien para el partido al grito de "me pegaste, me pegaste" o
"mano, mano, mano", se le entrega el balón en mano, se le vocifera un
"puto" y se le advierte que el próximo foul que cobre tendrá
verdaderas razones materiales (se dice así: "ahora vas a ver lo que es
foul de verdad". Luego de esa frase, el partido se pone áspero y se
transforma en más espantoso para quien lo vea de afuera).
- "Puto", en fútbol 5, no implica una postura contra el matrimonio
entre personas del mismo sexo, no es discriminación, ni hace
referencia al gusto sexual de nadie.
- Bañarse después de los partidos... ¿qué onda?, ¿la gente va a jugar
al fútbol y de ahí entra a laburar en Cancillería? Muchachos,
¿vinieron desde la Tierra Media a jugar al fútbol? No, padre, tenés
media, una hora como máximo a tu casa, ¿nunca pasaste tanto tiempo sin
bañarte, Mr. Músculo?
- Si terminás un partido antes de que te vengan a sacar, hay dos
opciones. O ninguno aguanta más, están a punto de escupir los pulmones
y uno ya prendió un pucho (con lo cual se resuelve automáticamente
comenzar a convocar directamente al asadito y terminar con esa
parafernalia de "hacer deporte") o te dan miedo los que están por
entrar a jugar, y sos un cagón. El partido se termina cuando viene el
encargado de la cancha (que siempre es gordo, de remera negra y con
mala onda ) y te saca.
- Hay sólo dos motivos para suspender la concurrencia a un partido de
fútbol 5. La enfermedad grave de un pariente (directo, de sangre) o la
enfermedad (semi-terminal) propia. Todas las demás excusas merecen el
repudio popular. Cancelar la asistencia con menos de dos horas del
inicio reviste la misma gravedad que acostarse con la mujer de un
amigo."